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Tras rendir homenaje a Demófilo por bulerías, celebraron una jornada de convivencia con tapas del mundo



La convivencia es una de las máximas de la Fundación Cristina Heeren. La escuela de flamenco no sólo se vive en las aulas, sino también en las relaciones que estudiantes, profesores y staff entablan entre clase y clase. A lo largo del curso, el centro impulsa ocasiones especiales, como la jornada de celebración del final del 2º Trimestre del Curso Flamenco Anual 2018/2019 en el Parque del Alamillo. Tras recuperarse de la Gala Solidaria Jóvenes Flamencos en el teatro del Centro Cultural de la Villa de La Rinconada, alumnos, profesores y staff fueron convocados a participar en una jornada de convivencia flamenca en el Cortijo del Alamillo. Comenzó con una visita al recién restaurado Jardín de la Poesía Flamenca guiada por Manuel Álvarez, presidente de la Asociación de Amigos del Parque del Alamillo. El paseo está dedicado a Antonio Machado Álvarez ‘Demófilo’ y vincula las letras flamencas que recopilara a finales del siglo XIX con las especies arbóreas. Los estudiantes caminaron por el itinerario lírico-botánico para finalmente detenerse en el monumento pétreo al padre de la flamencología, donde interpretaron por bulerías una de las poesías grabadas en el camino: “Al llegar la primavera, Sevilla tiene dos flores, azahar en las callejuelas y jazmín en los rincones”. Ya de vuelta en el patio del cortijo, se juntaron para degustar las tapas del mundo elaboradas por los propios alumnos para compartir con sus compañeros: desde sushi japonés, a saatar sirio, pasando por lasaña italiana, buñuelos colombianos y, por supuesto, tortilla española. Y acompañados por un espléndido día primaveral, continuaron la tarde cantando, tocando, bailando… y conviviendo.   


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